El primer ministro ucraniano, Sergiy Koretskyi, afirmó el 23 de octubre de 2026 que Rusia había atacado diez centros de datos en Kyiv durante septiembre. En la declaración recogida por Reuters, el funcionario sostuvo que los ataques contra infraestructuras digitales se están volviendo tan sistemáticos como los dirigidos contra la red eléctrica. Es una denuncia concreta, con fecha y responsable identificados, aunque no equivale a una auditoría independiente de los daños en las diez instalaciones.
La cuestión tiene consecuencias que van más allá de los servidores: una interrupción física en un centro de datos puede afectar conectividad, servicios públicos, empresas y sistemas de respaldo. La amenaza es especialmente sensible cuando los operadores deben mantener sus redes en funcionamiento durante cortes eléctricos y bombardeos.
Qué dijo el primer ministro ucraniano
Reuters informó el viernes 23 de octubre que Koretskyi atribuyó a Rusia ataques contra diez centros de datos de la capital durante septiembre de 2026 y pidió a los organismos estatales reforzar rápidamente sus equipos de ciberseguridad. El primer ministro también alertó sobre un aumento de ciberataques que emplean herramientas de inteligencia artificial.
Se trata de dos problemas distintos: destruir o inutilizar físicamente un centro de datos y atacar digitalmente sistemas informáticos. Un incidente puede combinar ambos riesgos, pero las pruebas sobre uno no demuestran automáticamente la existencia del otro. Tampoco se desprende de las declaraciones que todos los centros hayan quedado totalmente destruidos.
A la hora de redactar la noticia, la cifra debe presentarse como lo que es: el balance comunicado por el jefe del Gobierno ucraniano, y no como una lista de diez instalaciones identificadas y comprobadas individualmente por esta redacción.
Una cronología que comenzó antes de octubre
El Centro de Estudios Orientales de Polonia (OSW), en un análisis del 29 de septiembre, informó de ataques importantes contra infraestructura digital en Kyiv durante ese mes. Su seguimiento describió que el ataque del 27 de septiembre dañó diez centros de datos en la capital y uno en Dnipró, incluidos servidores o instalaciones asociadas con operadores de telecomunicaciones.
Otro análisis de OSW publicado el 19 de octubre volvió a describir la ofensiva contra centros de datos ucranianos y su relación con una campaña paralela: ataques de drones de Ucrania sobre infraestructura informática rusa. OSW también documentó efectos de ataques sobre centros pertenecientes a empresas tecnológicas rusas, aunque esos hechos corresponden a otro territorio y no deben mezclarse con el balance de Kyiv.
Que dos fuentes describan aproximadamente diez instalaciones afectadas no autoriza a sumar cifras y hablar de veinte centros diferentes. Pueden referirse parcial o totalmente a los mismos ataques de septiembre. La identificación y situación de cada inmueble necesitan expedientes operativos o comunicados de sus operadores.
Por qué los centros de datos se convirtieron en objetivos sensibles
Un centro de datos puede sostener correo, alojamiento web, pagos, sistemas de gestión, plataformas empresariales y servicios institucionales. Su vulnerabilidad no depende únicamente de la protección digital: una interrupción de suministro, refrigeración, fibra óptica o equipos físicos puede afectar a clientes que nunca están presentes en el edificio.
Por eso los operadores suelen diseñar respaldos, redundancia eléctrica y copias en otras ubicaciones. Estos mecanismos reducen riesgos, pero no permiten garantizar disponibilidad continua en un contexto de ataques repetidos.
La dimensión internacional también es relevante: servicios que dependen de infraestructura situada en una zona de conflicto pueden sufrir interrupciones incluso si sus usuarios están en otro país. Sin embargo, no hay base para afirmar que todos los servicios digitales ucranianos hayan dejado de funcionar ni para atribuir incidentes particulares de internet a una única instalación.
Qué falta por confirmar
La acusación gubernamental, el reporte de Reuters y los análisis de OSW ofrecen sustento suficiente para informar sobre un patrón de ataques a infraestructura digital y sobre la cifra comunicada por Kyiv. No aportan, por sí solos, un inventario público de los diez centros, las pérdidas económicas, la totalidad de los operadores afectados ni una verificación independiente del daño exacto de cada edificio.
Cualquier actualización deberá contrastar declaraciones oficiales, reportes de empresas y pruebas documentales cuando estén disponibles. Los nuevos balances deben registrar su fecha y no confundirse con recuentos anteriores.
La pregunta que deja esta noticia es concreta: si la infraestructura que soporta servicios cotidianos entra de forma sostenida en la lógica militar, ¿qué capacidad de respaldo necesitan los países y las empresas para conservar sus comunicaciones?
Imagen sugerida: rack de servidores fotografiado en 2006. Imagen de archivo, no de un centro atacado en Kyiv.
Fuentes: Reuters, 23 de octubre de 2026; OSW, 29 de septiembre de 2026; OSW, 19 de octubre de 2026.
